Robert Rozhdéstvenskiy

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Robert Rozhdéstvenskiy y su esposa Alla (a la que también llamaba Alena, Alka, Alenushka).

Entre tantas grandiosas personalidades, me parece importante que no nos olvidemos de Robert Rozhdéstvenskiy (1932-1994), un poeta, traductor y publicista ruso, laureado con el Premio del Estado de la URSS[1].

No me gustaría exponer la biografía entera como se suele hacer, sino hacerlo a través de la traducción de la entrevista realizada a su esposa Alla Kiréeva-Rozhdéstvenskaya que nos serviría de puerta de acceso a la vida del magnífico poeta, cuyos poemas le llegan a uno al alma, y si no, es porque no los ha leído atentamente. Además, no será la única y última vez que hablaremos de la poesía de Rozhdéstvenskiy. Espero poder publicar periódicamente las traducciones de sus poemas para que vosotros también podáis disfrutar, leyéndolos.

ENTREVISTA A ALLA BORÍSOVNA ROZHDÉSTVENSKAYA 

(traducción propia/artículo escrito por: Valentina Babunskaya)

Alla R.: Muchas gracias al periódico Здравствуй, Труд! (¡Buenos días, trabajo!) y sus lectores por los buenos recuerdos sobre mi marido, — empieza la conversación Alla Borísnovna. Yo misma vivo, volviendo en mis pensamientos al pasado. Todavía me estoy acordando, y me parece que ahora le conozco mucho mejor a Robert que antes. Y lo comprendo gracias a lo que una vez me dijo:

“Как узнать человека? Бывает, что только после смерти. Это – как о том, сколько лет дереву узнают по кольцам на пне. А дерева нет…”

«¿Cómo conocerle mejor a la persona? Así sucede que solo después de su muerte. Es lo mismo que conocer cuántos años tiene el árbol por los anillos que se forman en su tocón. Pero el árbol ya no existe…»

Periodista: Entonces, vamos a contabilizar juntos los «anillos» de la vida. Empecemos por vuestro primer encuentro.

Alla R.: La primera vez que nos vimos fue en la Universidad de Literatura en nombre de Maxim Górkiy (abrev. rus.: Литинститут/Litinstitut). En aquel entonces Robert se cambió a nuestro curso, abandonó la Facultad de Filología de la Universidad de Carelia[2]. Fue un joven tímido, provinciano «relleno» de poesía (pero con todo eso boxeador, jugador de voleibol y de baloncesto del equipo de Carelia, donde hasta hoy día se celebran las competiciones deportivas en nombre de Robert Rozhdéstvenskiy). El ambiente en la Universidad fue increíble. Todos los estudiantes llevaban los chándales agujereados, se amontonaban en las escaleras, leían la poesía y, de vez en cuando, se escuchaba «¡Amigo, eres un genio!» Robert era distinto. Lo que me fascinaba de él era su bondad y su timidez.

Periodista: ¿Es por eso que le había elegido a Robert?

Alla R.: Contestaré a esta pregunta con sus versos:

«Nos hemos coincidido, coincidido el día que recordaremos para siempre. Como las palabras coinciden con los labios. Con la garganta reseca el agua».

Es verdad que hemos coincidido. Nuestros destinos se parecen. Mis padres se divorciaron y me crió mi abuela. Entonces, me quedé a mi disposición. Lo mismo pasó con Robert. Pasaron dos días desde que empezó la guerra (se refiere a la Segunda Guerra Mundial) y sus padres se alistaron como voluntarios al frente. Su padre falleció. La abuela de Robert, con la que se quedaba el muchacho, pronto también murió. Asimismo, Vera Pávlovna trajo a su hijo con ella al frente. Cuando los alemanes se acercaron a Moscú, a Robert le enviaron al orfanato. Después de la guerra, cuando Vera Pávlovna se casó por segunda vez, los padres se olvidaron de su hijo mayor, ya que nació el pequeño hermano. Así es como se encontraron dos soledades. Vivimos juntos durante 41 años.

Periodista: Se sabe que cuando Rozhdéstvenskiy se encontraba en la cima de su popularidad, fue alabado por el gobierno, obtuvo varios premios honoríficos… ¿Qué es lo que pensaba Robert Rozhdéstvenskiy de todo esto?

Alla R.: Muchos pensaban que Robert fue «sobornado» por el gobierno soviético, pero en realidad él sinceramente creía en el comunismo. En sus primeras publicaciones podremos encontrar muchas declaraciones de amor hacia la Patria, a la «bandera de color de mi sangre». Sin embargo, no siempre se llevaba bien con los gobernantes. Les puedo incluso dar un ejemplo. El escritor y  personalidad pública Nikolay Gribachev (1910-1992) escribió un poema, titulado «Нет, мальчики» («No, chicos») que se dirigía en contra de los poetas de los años 60, los que «hollaban» los preceptos de los superiores, y por lo tanto fueron abocados a la infamia. Rozhdéstvenskiy lo tomó como un reto y le respondió con otro poema, titulado «Да, мальчики» («Adelante, chicos»). En la víspera del encuentro entre los escritores y poetas con Nikita Jrushchov, mostró el poema al escritor Stepán Shipachév, en aquel entonces secretario de la Unión de los Escritores. Aquel se llevó las manos a la cabeza, pedía destruir el poema. Ya era tarde, porque el poema ya se leyó, y Jrushchov gritó con toda la rabia:

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Nikita Serguéyevich Jrushchov (1894-1971)

«¡Tovarish  (Camarada) Rozhdéstvenskiy, me parece que ya ha llegado el tiempo
para usted de servir a su Patria!»

Le siguió el castigo, todos se olvidaron de Rozhdéstvenskiy, no se publicaban sus libros, ni siquiera le invitaban a los encuentros… Después sucedió el incidente con el poema «Утро» («La mañana») que no se sabe porque pero no le gusto al secretario del Comité Central del Partido Comunista, y Robert tuvo que irse de Moscú a Kirguistán. Se ganaba la vida traduciendo los poemas de los autores locales al ruso. La relación con el gobierno es una cosa, la fe y los ideales otra. Cuando dejaron de existir, Rozhdéstvenskiy simplemente no quería vivir. En uno de sus últimos poemas, hay un par de versos que dicen:

“Я писал от радости шалея, о том, как мудро смотрят с Мавзолея на нас вожди ” особого закала” (Я мало знал. И это помогало.) Я усомниться в вере не пытался. Стихи прошли. А стыд за них остался”.

«Escribía, perdiendo mi cabeza de alegría, sobre la mirada de sabiduría que tenían nuestros adalides que nos miraban desde el Mausoleo[3]. Gente de temple especial. (Sabía poco y esto me ayudaba.) No intentaba poner la fe en duda. El poema se desvaneció, pero la vergüenza aún persiste.»

Periodista: Casi en todas las fotografías que acompañan sus antologías, Robert Ivánovich o bien está enfurruñado y con cejas fruncidas, o bien arisco. ¿En la vida real también era así?

Alla R.: ¡Qué va! Se le podía envidiar su sentido de humor. Una vez Robert tenía que hacer una presentación de bienvenida en la Casa Central de los Literatos (abrev.rus.: ЦДЛ, Центральный Дом Литераторов)[4], donde en aquel tiempo ocupaba el cargo del Presidente del Consejo Administrativo. De repente le adelantó un hombre, salió a la escena completamente desnudo y con una cartera en las manos, se giró de culo al público en el que con una pomada estaba escrito: «СП СССР» (La Unión de Escritores de la Unión Soviética). Al «nudista» lo sacaron fuera de la escena y entonces entró Robert, y tartamudeando dijo: «P-pi-do p-perdón por estar un p-poco vestido». Y la tensión en la sala se sesgó.

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La Casa de los Literatos en Moscú

Periodista: ¿Cuál fue la reacción de Robert Ivánovich a los acontecimientos que sucedieron en el país tras la perestroika[5]?

Alla R.: Le deprimieron. Me acuerdo que le ofrecieron ocupar el cargo de Jefe de redacción de la revista soviética «Огонёк» (El fueguito) [6]. Después del encuentro con el Comité Central del Partido Comunista, Robert volvió a casa muy abrumado y me dijo: «Alka, no puedo más». Entonces, le aconsejé: «Rechaza la propuesta y vive tu vida». Siguió mi consejo y recomendó al cargo del Jefe de redacción a nuestro mejor amigo Vitaliy Korotich. Le agradezco mucho a Vitaliy por apoyar constantemente a Robert en sus últimos años de vida. Publicaba sus poemas y libros a pesar de que la moda se volvió de espaldas a los escritores de los años 60 y los jóvenes no se interesaban mucho por la poesía. El interés por Robert también decayó. No se encontraba, ni quería hablar con nadie. Se encerró en su mundo. Aquí tenéis uno de sus poemas de entonces:

“Будем горевать в стол. Душу открывать в стол… Будем голосить в стол. Будем сочинять в стол… И слышать из стола стон”…

«Agacharemos la cabeza encima de la mesa. Abriremos el alma a la mesa…Gritaremos a la mesa. Estaremos componiendo a la mesa…Y escucharemos los gemidos que emanan de la mesa»…

Periodista: ¿Le llegaban las cartas de las aficionadas? ¿Solía contestarlas?

Alla R.: Hace poco estuve ordenando sus archivos y papeles, leía las cartas que él recibía en sacos. De las aficionadas también, pero Robert no las contestaba. No era porque no lo consideraba importante, sino porque estaba sinceramente sorprendido de estas declaraciones de amor que se le hacían sin conocerle.

Periodista: ¿Hay alguna carta que usted guarda como la reliquia de la familia?

Alla R.: Es una pregunta muy personal. Sin embargo, les mostraré una pequeña carta escrita por Robert.

«Mi querida, amada Alenushka. Es la primera vez en cuarenta años que te mando una carta desde la segunda planta a la primera de nuestra casa de campo, lo que significa que ha llegado el tiempo para hacerlo. He estado pensando mucho tiempo que podría regalarte para nuestro aniversario (todavía no me lo creo). Pero después he visto los tres tomos puestos en la estantería y me puse a reír de felicidad y los agradecimientos que me llenaron. He dedicado toda la mañana para marcar los poemas que (¡desde el año 1951!) tenían que ver contigo… Tú eres la coautora de casi todo lo que escribí a lo largo de mi vida…»

Me acuerdo de aquellos tiempos cuando eramos jóvenes y asaltábamos los sitios que frecuentaba Robert Rozhdéstvenskiy solo para encontrarnos con él. Estoy segura de que la poesía de mi marido les podría interesar a los jóvenes de hoy en día. Pero no sé porque pero en las librerías no se ve el pelo de sus antologías. Su nombre se borra inmerecidamente de la memoria de la gente. Aunque viven aquellos que estaban a su lado y le conocían íntimamente. Tal vez, sus familiares y amigos podrán compartir con nosotros sus recuerdos de cómo era Rozhdéstvenskiy…

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Robert Rozhdéstvenskiy y sus hijas, Yekaterina y Kseniya

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[1] El Premio del Estado de la URSS, instituido por el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (abrev. rus.: ЦК КПСС) en 1966, se entregaba anualmente entre los años 1967 y 1991 incluido por los brillantes logros en tales ámbitos como la ciencia y tecnología, literatura y arte. Es el premio sucesor al Premio de Stalin que se concedía entre 1941 y 1954.
[2] República de Carelia forma parte de la Federación de Rusa y su capital es la ciudad Petrozavódsk.
[3] Se refiere al Mausoleo de Lenin, situado en la Plaza Roja de Moscú.
[4] «ЦДЛ» es el primer club de escritores de Moscú que actualmente cumple la función del cine, biblioteca, restaurante y sala de distintas presentaciones y conciertos. Se fundó en 1928.
[5] Perestroika: cambio político aperturista promovido en la antigua URSS a fines de los años ochenta.
[6] «Огонёк» es una revista rusa semanal en la que se puede encontrar artículos político-sociales, de arte y literatura, sigue publicándose hasta hoy en día aunque hubo años en los que la revista sufrió problemas económicos.

Fuentes:

  1. http://www.rogdestvenskij.ru/1.html
  2. http://robert-rozhdestvenskiy.ru/biografiya/
  3. http://gmilika.ru/meropriyatiya-iyunya.html
  4. http://stihotvorenia.ucoz.ru/grbachev/NETMalchki.htm

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2 respuestas a Robert Rozhdéstvenskiy

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